La Masacre de Ponce de 1937 - In Memoriam

Por: Wilmer Jobeth Fernández |  Salón Boricua

A los Martires de la Masacre de Ponce

Un Domingo de Ramos

El 21 de marzo de 1937, Ponce vivió uno de los momento más dramáticos de nuestra historia. Aquel Domingo de Ramos, que miembros del Partido Nacionalista se disponían a marchar pacíficamente por las calles de Ponce. Conmemoraban la Abolición de la Esclavitud de 1873, además protestaban la condena federal de 10 años a Don Pedro Albizu Campos.

A pesar de contar con la autorización previa del Alcalde de Ponce, José Tormos Diego, antes de comenzar la marcha el gobernador colonial, Blanton C. Winship, revocó el permiso de manera unilateral. Sin embargo, los Cadetes de la República, ya organizados en sus filas, comenzaron a marchar pacíficamente por la calle Marina.

La Masacre de Ponce

Sonó el primer disparo (se evidenció que fue la policía) y la Policía Insular, a cargo del Coronel E. Orbeta, disparó en contra de sus propios compatriotas. Los policías insulares, armados con rifles, sub-ametralladoras, bombas lacrimógenas, granadas de mano, revólveres y macanas. Los cadetes, desarmados, cargaban “rifles” de madera, que llevaban de manera simbólica para marchar. El día quedaría grabado para siempre en nuestra historia como “La Masacre de Ponce”.

Más de 150 Heridos, inclyendo una niña llamada Georgina Maldonado

Hubo más de 150 heridos en la ciudad de Ponce desbordaron de inmediato los hospitales. Fue el día en que 19 hermanos y hermanas boricuas murieron de la manera más vil y cruel, incluyendo la niña Georgina Maldonado. Tanto nacionalistas como no-nacionalistas fueron asesinados. Los Cadetes estaban completamente rodeados. La Policía había organizado una emboscada. El propósito no era impedir el desfile o disolver el motín… el propósito fue MASACRAR puertorriqueños.

El Informe de la ACLU

La Unión Americana de Libertades Civiles realizó un informe señalando el abuso de poder por parte de la uniformada. Lamentablemente NO hubo consecuencias mayores para los policías envueltos, ni tampoco para el infame gobernador Blanton Winship.

Este suceso marcó para siempre nuestra historia nacional. A través de nuestra historia, la lucha por nuestra libertad no ha culminado. La lucha sigue, porque seguimos con vida.

Viva La Republica, Abajo los Asesinos

¡QUE VIVA PUERTO RICO LIBRE!

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